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miércoles, febrero 26, 2025
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Las cuevas de Tomelloso: «Un orgulloso patrimonio de esfuerzo y sacrificio humano (XVIII)»

Cuevas de Tomelloso
Cuevas de Tomelloso

No podíamos pasar en nuestros artículos sin describir de forma general el proceso de elaboración del vino en las cuevas como base fundamental de la creación de las mismas en Tomelloso.

Describiremos en este primer artículo a la producción de uva en Tomelloso con datos circunscritos hasta el año 1961, cuando se dejaron de construir cuevas.

La primera fase consiste en la recolección de las uvas que se realizaba manualmente y llevada a los remolques para su descarga en la entrada de las cuevas.

 Las parcelas de viñedo eran de secano, pues no existían parcelas propiamente dichas de regadío, aunque las primeras que se regaban se hacían mediante regueras de riego en el centro de las calles y una acequia principal que dispersaba el agua por las secundarias. Posteriormente, se regaban además mediante el sistema de riego por aspersión, con instalación de aspersores a 6 o 10 metros de alineación.

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Los marcos de plantación eran, de forma general, a marco real a la distancia de las tres varas-2,5 x2,5 metros- que suponían unas 1.600 cepas por hectárea.

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La variedad generalmente utilizada era la “Airén”, con la consiguiente aparición posterior de las variedades Macabeo y Cencibel. Los portainjertos americanos no afectados por la filoxera eran : 41-B de Millardet; 161-49 de Castell y la Richter 1100, aunque todavía se plantaban cepas del país.

Se realizaba la poda a la manchega con 3 a 4 pulgares podados a dos yemas vistas.

Las labores y actuaciones posteriores habituales eran la incorporación de estiércoles cada tres o cuatro años y no eran frecuente los abonos minerales.

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Durante el cultivo se daban tres o cuatro cruces de cultivador con orejeros o intercepas para la eliminación de malas hierbas y era frecuente la labor denominada de “escardIllar”, que consistía en eliminar los brotes verdes no fructíferos.

Frecuentemente se solían utilizar productos insecticidas para las plagas y enfermedades más frecuentes: Piral, polilla del racimo y oídio, también conocida como ”cenicilla” y, en años de fuertes lluvias próximas a la recolección, contra el “mildiu”.

La producción, en los primeros años de este tipo de plantaciones, venían siendo de 2 a 3 kilos por cepa, llegando incluso a 5 kilos por cepa.

Ya en épocas posteriores se fueron plantando las cepas ampliando marcos de 2,65 a 2,70 metros.

Pasadas estas fechas ya se modernizaron las plantaciones con sistemas de regadío por goteros, plantaciones en espaldera, plantación mecanizada y vendimia igualmente de forma mecánica.


En el próximo artículo entraremos en el verdadero proceso de vinificación.

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